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sábado, 9 de marzo de 2013

Yosip Ibrahim - Yo visité Ganimede

Muchos relatos fantásticos y de ciencia-ficción han sido escritos en los últimos tiempos sobre este tema. Pero lo que se narra y describe en las páginas de este libro no es novela ni ciencia-ficción. Yosip Ibrahim, relata la historia de su amigo "Pepe", un estudioso del universo y de la espiritualidad, que estuvo en el mayor satélite de Júpiter, invitado por los seres que lo habitan. Cuenta Yosip Ibrahim, que "Pepe", (un pseudónimo para no revelar su verdadera identidad), le pidió, antes de regresar a Ganímedes para quedarse definitivamente, que escribiera lo que él vio y vivió en esa zona de nuestro sistema solar. Es un mundo maravilloso -le dijo- donde todos sus habitantes son verdaderos hermanos, tienen el poder de la clarividencia, la clariaudiencia, la telepatía y practican el amor incondicional, la sabiduría y la no violencia. Ellos le dijeron a "Pepe" que desde hace muchos años están ayudando a los hombres de la tierra y que en Ganimedes están otros hombres y mujeres de la tierra a quienes están preparando para que cuando, en nuestro planeta ocurran los acontecimientos que están previstos, vengan a ayudarlos en esa misión de apoyo. Aunque Yo visité Ganimedes fue escrito hace ya muchos años, está adquiriendo actualidad en virtud de los acontecimientos que ya están ocurriendo, indicadores de que se acerca el momento. Es el mensaje verídico de quienes, en las horas postreras de esta civilización, desean ayudar a los que estén preparados para ello. Como se dice en los Evangelios: “Los que tengan ojos, que vean; los que tengan oídos, que oigan”.

Yosip Ibrahim - Mi preparación para Ganimedes

Para poder dirigir a los espíritus hacia la meta luminosa de la Verdad y el Amor, hacen falta maestros que guíen a los hombres hacia su superación, en la forma más rápida y por el camino más seguro, porque ya no pueden hacerlo aquellos que se han llamado, pomposamente, "ministros del Señor"... Hacen falta espíritus llenos de Luz y de Verdad, que muestren el verdadero Camino. Ayudemos a que estas almas puras, que van naciendo día a día, en una misión a veces heroica -pues vienen a trabajar junto a nosotros sin que muchos de ellos lo necesitaran ya- puedan alcanzar el fruto apetecido por su amoroso anhelo de mostrar a los ciegos el camino y a los sordos la armonía de las esferas superiores. En el pesente libro, al igual que en Yo visité Ganímedes, el autor nos trae un mensaje de amor y de esperanza. No todo está perdido.