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viernes, 22 de julio de 2016

Pauline Gedge - Aguilas y Cuervos

Tras la conquista del emperador Claudio, las tribus celtas de Albión ven como la pax romana los despoja de sus tierras e intenta acabar con una antigua cultura, cuyos rituales y ofrendas desagradan al invasor. Pueblo de guerreros y artesanos, donde las mujeres combatian igual que los hombres y el honor representaba el máximo valor, los habitantes de la nueva Britania comprenden que sólo la unidad les permitirá oponerse a la todopoderosa águila romana.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Pauline Gedge - Serie Señores de las Dos Tierras 01,02



01 La Cienaga de los Hipopotamos

En este primer volumen de la trilogía Señores de las Dos Tierras nos encontramos en pleno segundo milenio antes de Cristo. Tras siglos de gloria, Egipto se halla sometido al yugo de los hicsos —a quienes los egipcios denominaban setiu—, un pueblo bárbaro llegado del norte para imponerse sobre la corrupta XII dinastía faraónica. Sin embargo, Apepa, el temido rey de los setiu, no puede disfrutar con plenitud de su poder porque al sur, en una pobre y lejana provincia a orillas del Río de la Vida, se encuentra Seqenenra Tao, Príncipe de Weset, descendiente del último faraón, encarnación de Horus e Hijo del Sol.
Recluido en sus remotos dominios, Seqenenra es en apariencia un súbdito fiel, pero ante los ojos del monarca invasor es un desafío a su omnipotente autoridad soberana. Así pues, cuando el rey de los setiu lo sometea una serie de humillaciones indignas del sucesor del gran Sesostris, conquistador del Nilo, Seqenenra decide poner fin al vasallaje de los suyos, a sabiendas de que el precio a pagar será desmesurado.





02  El Oasis

Si en La ciénaga de los hipopótamos —la primera parte de la trilogía «Señores de las Dos Tierras»—, el rey Seqenenra, perteneciente a la estirpe de los Tao, inicia la lucha para expulsar a los invasores hicsos, en esta segunda es el príncipe Kamose, su hijo y heredero, quien prosigue la insurrección para unificar el reino y desalojar a los extranjeros.
Con un ejército de cincuenta y cinco mil hombres, las victorias y devastaciones se suceden a lo largo del Nilo hasta que las tropas llegan a los muros de la inexpugnable Het-uart, la ciudad donde se encuentra Aqenenra Apepa, el rey usurpador que ha tomado como esposa a Tani, la hermana menor del príncipe. Ante la prolongación del asedio y la inminencia de las inundaciones, Kamose decide esconder a sus soldados en un oasis del desierto hasta la retirada de las aguas y tender allí una trampa a su mortal enemigo. Sin embargo, a pesar de las victorias cosechadas, Kamose mantiene la sospecha oculta de no ser el verdadero elegido por los dioses como rey de Egipto.

jueves, 21 de agosto de 2014

Pauline Gedge - El Papiro de Saqqara

Khaemuast, cuarto hijo de Ramsés II y virtual gobernante del vasto imperio faraónico, es un hombre sabio y austero. El control de la administración y la vida cortesana son arduas obligaciones a las que se ve arrastrado por la incompetencia de su padre, más interesado en la pompa y el boato que en el difícil ejercicio del poder. Por el contrario, la verdadera pasión del príncipe es la historia, la magia y la medicina, y su prurito es hallar el mítico pargamino de Thot, la fuente de la vida para los antiguos egipcios.

viernes, 31 de mayo de 2013

Pauline Gedge - La Dama del Nilo

Sinopsis:
Mil seiscientos años antes que Cleopatra, reinó en Egipto Hatshepsut, una mujer extraordinaria no sólo por su inteligencia y su belleza, sino también por ser la primera mujer en la historia que gobernó con plenos derechos en un mundo dominado por los hombres.Según la tradición, los faraones de Egipto sólo podían gobernar si se casaban con una mujer de sangre real que, mediante el matrimonio, otorgaba al hombre la condición de soberano. Tan arraigada costumbre iba a romperse por primera vez hace treinta y cinco siglos, cuando el faraón reinante dictaminó que su hija Hatshepsut, de quince años, fuera consagrada primera emperatriz de la historia de Egipto. Hábil en la administración, audaz en la guerra y, sobre todo, entregada a su tierra y a su pueblo, la dama del Nilo supo defenderse de los celos y la insidia de sus enemigos y mantener el poder del imperio en el apogeo de su gloria.