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lunes, 12 de septiembre de 2016

Maria Pilar Queralt del Hierro - Leonor

Todo lo tuve, todo lo perdí. Dejadme sola con mi dolor y mi fracaso...» Leonor, esposa de Fernando I, el Hermoso, fue un personaje enigmático. Intrigante y adúltera para unos; culpable de la crisis política y económica por la que atravesó Portugal en el siglo XIV para otros, lo cierto es que, bella, ambiciosa e inteligente, fue, simplemente, una mujer libre y decidida que en muchos aspectos se adelantó a su tiempo. Su vida se irá desgranando en una historia de amores y desamores, de pasión y muerte a la que ni el mismo diablo será ajeno.

sábado, 4 de mayo de 2013

Maria Pilar Queralt Del Hierro - Las damas del rey


Escondidas tras los mitos de sus hermanas Juana la Loca y Catalina de Aragón, reina de Inglaterra, Isabel y María son, posiblemente, las más desconocidas de las hijas de los Reyes Católicos. Sin embargo, ambas compartieron trono con uno de los monarcas más importantes de su tiempo Manuel I de Portugal, bien llamado el Afortunado.
Auténticos pilares de la corona, gracias a la política matrimonial de los Reyes Católicos, Isabel, María, Juana y Catalina fueron también cuatro mujeres de carne y hueso que se sometieron resignadas a su papel de peón de los intereses políticos de sus padres. Y otro tanto le sucedió a Leonor la refinada princesa flamenca, hija de Juana la Loca y Felipe el Hermoso, moneda de cambio al servicio de su hermano el Emperador Carlos V.
Las damas del rey tiene como eje narrativo a las tres esposas de Manuel I el Afortunado: Isabel, digna heredera de la Castilla medieval austera y piadosa; María, discreta y generosa y Leonor, sobrina de las anteriores, hermosa y culta. Pero no son las únicas protagonistas. Las cartas que Isabel y María cruzan con sus hermanas, Juana y Catalina, o las que Leonor dirige a su tía Margarita de Austria, gobernadora general de los Países Bajos, se convierten en el vehículo idóneo para conocer no solo el trágico destino de las hijas y nietas de los Reyes Católicos, sino para recorrer los intrincados caminos de una Europa que se abría a nuevos territorios, se debatía en la controversia religiosa iniciada por Lutero, y se disponía a encarar una nueva era.