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martes, 19 de febrero de 2013

Manuel Vicent - Antena Colectiva

En una finca de la calle de Velázquez viven ocho familias muy respetables, de esas que dejan un rastro de poder perfumado cuando atraviesan el vestíbulo, entre caobas y espejos biselados, para ir a misa, al despacho o al Club de Campo. La nómina de inquilinos se compone de un general de división en activo, de un letrado del Consejo de Estado, de un ingeniero de presas con alto cargo en Obras Públicas, de un marqués con tierras en Jaén y de otros seres de semejante tamaño. En esa finca, donde habitan ejemplares de la burguesía mejor envasada, hace unos días comenzó a producirse un hecho absurdo.

Manuel Vicent - Son De Mar


Son de Mar es una novela de amor, de naufragios y regresos. Todos los muertos vuelven si los llama el amante con la fuerza necesaria. El protagonista de esta novela es un náufrago que regresa después de diez años, pero este hecho sucede también cada día en el asfalto de la ciudad. Según el manual de la resurrección, el primer requisito que se exige para resucitar es estar vivo, aunque la vida te sumerja cada día en la profundidad de los mares.

lunes, 18 de febrero de 2013

Manuel Vicent - La Novia De Matisse


La nueva incursión de Manuel Vicent en la novela parte de un enfoque bastante clásico: conjuga una trama marcada que se sostiene en una leve dosis de eficaz suspense, unos personajes suficientemente definidos y un medio descrito con riqueza de matices. Con esos mimbres construye una historia que interesa por los curiosos, amenos y originales sucesos que relata pero que también propone una visión de la vida. Todo ello llega al lector mediante una prosa narrativa muy cuidada, aunque contenida para que no pierda en ningún momento la cualidad funcional que cabe exigirle al vehículo de una narración

martes, 12 de febrero de 2013

Manuel Vicent - Balada De Caín


Desde el desierto del Génesis hasta el asfalto de Nueva York, la figura de Caín navega en el corazón de todos los mortales. Manuel Vicent nos recuerda cómo el perfil del fratricida se funde con nuestra memoria, transgrede el tiempo y vive errante por la tierra reencarnándose en sucesivas figuraciones.

domingo, 3 de febrero de 2013

Manuel Vicent - El azar de la mujer rubia


Érase una vez un príncipe que partía ladrillos con la mano, un simpático político de billar y una mujer rubia malherida. Con ellos la historia formó un triángulo, dentro del cual echó los dados el azar, principio y final de este relato.

Década de los sesenta, vientos de cambio en España. Poco después de que don Juan de Borbón viese entre raciones de calamares cómo su hijo juraba los Principios del Movimiento, el cadáver del Caudillo entró bajo palio y por su propio pie hasta la tumba. Rajoy y Zapatero aún eran estudiantes. Aznar jugaba a falangista. Tierno Galván, Felipe González y Carrillo pugnaban por salir de la clandestinidad mientras el triángulo se iba perfilando para encumbrar al héroe de esta gesta. Y fue así como en el mes de julio de 1976 el rey nombró presidente del Gobierno a Adolfo Suárez, gracias a aquella chica rubia de la que todo el mundo estaba enamorado. Solo que el héroe ya no puede recordarlo.

sábado, 21 de abril de 2012

Manuel Vicent - Aguirre, el magnífico

Gracias a Ricardo
Un clérigo volteriano se convirtió en duque de Alba.
Este relato no es exactamente una biografía de Jesús Aguirre, sino un retablo ibérico donde este personaje se refleja en los espejos deformantes del callejón del Gato, como una figura de la corte de los milagros de Valle-Inclán. Medio siglo de la historia de España forma parte de este esperpento literario.
Esta travesía escrita en primera persona es también un trayecto de mi propia memoria y en ella aparece el protagonista Jesús Aguirre, el magnífico, rodeado de teólogos alemanes, escritores, políticos y aristócratas de una época, de sucesos, pasiones, éxitos y fracasos de una generación que desde la alcantarilla de la clandestinidad ascendió a los palacios. Un perro dálmata se pasea entre los libros de ensayo de la Escuela de Fráncfort como un rasgo intelectual de suprema elegancia.
Jesús Aguirre, decimoctavo duque de Alba por propios méritos de una gran escalada, sintetiza esta crónica, que va desde la postguerra hasta el inicio de este siglo. Su vida fantasmagórica, pese a ser tan real, no puede distinguirse de la ficción literaria.