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miércoles, 21 de agosto de 2013

Jude Morgan - Indiscrecion


Cuando el encantador y manirroto capitán Fortune le confiesa a su hija Caroline que se han arruinado definitivamente, a
En su nueva posición, su belleza, encanto y sensibilidad atraerán la atención de numerosos admiradores... sin embargo, la muchacha no tardará en darse cuenta de que la atracción que despierta en algún “caballero” no significa necesariamente matrimonio.
Tras una terrible escena con su atrabiliaria patrona, Caroline iniciará una vida muy distinta con los parientes de su difunta madre. Harta del orgullo del gran mundo y de las vanidades de la alta sociedad, sólo quiere tranquilidad y paz... pero muy pronto comprobará que es imposible escapar de las intrigas y enredos.
Para complicar aún más las cosas, irrumpirá en escena el joven Stephen Milner, tan excéntrico como apuesto, tal vez el único hombre capaz de que Caroline vea más allá de sus prejuicios y entienda que aristocracia y amor verdadero no están necesariamente reñidos...
la joven no le quedará otro remedio que seguir su buen sentido y aceptar un empleo como señorita de compañía de una adinerada dama de muy mal carácter.

lunes, 25 de marzo de 2013

Jude Morgan - El sabor de las penas

La rectoría de Haworth, regentada por Patrick Brontë, se halla en los inhóspitos páramos de Yorkshire, azotados por vientos, enfermedades y muertes prematuras, salpicados de grisáceas ciudades sumidas en densas neblinas de hollín. Allí vive aislado este severo viudo de origen irlandés, con sus hijas María, Elizabeth, Charlotte, Emily y Anne, y su único hijo varón, Branwell, su debilidad. Allí transcurren sus vidas, plagadas de penalidades, de las que escapan fantaseando con mundos imaginarios, mucho más atractivos que la realidad, y con la escritura. Al pertenecer a una familia humilde, las hermanas Brontë no dispondrán de dote para un buen matrimonio, por lo que tendrán que formarse como institutrices en un establecimiento benéfico regido por un despiadado reverendo. María y Elizabeth no sobrevivirán a su régimen de hambre, frío, penurias y oraciones. Mientras Branwell se autodestruye en el alcohol por su fracaso como artista, Charlotte, Emily y Anne publican sus primeros libros. Tienen que hacerlo con seudónimo masculino ya que no se admite que una mujer escriba. Firman como los hermanos Currer (Charlotte), Ellis (Emily) y Acton (Anne) Bell.