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martes, 1 de septiembre de 2015

Juan Pedro Cuellar Aza - La almirante

Relato en "prosa versificada" (diálogos, frases y párrafos rimados y concatenados), en clave de humor (más que de humor: en clave de descojone puro y duro), de la extraordinaria vida de Doña Isabel Barreto de Mendaña, la ÚNICA MUJER Almirante de Flota (de Felipe II) en toda la Historia de España. Cruel, despota y terrible..., también exhuberante, bellísima e inteligente, pero pasada por el tamiz del humor el autor nos la presenta con una "crueldad relativa", con un despotismo "psudodemocrático" y con una "terrible"... dulzura. Eso sí, por su boca "echa sapos" (tanto ella como los demás personajes suelen tirar de soez, picante, hortera y escatológico lenguaje, claro que tambien es ingenioso, agudo, crítico, irónico, sarcástico y mordaz); claro que, en verso y con rima queda más fino, ¿no creen?. La jovencísima Capitana gallega no iba a ser menos que nadie en el mundo de hombres y supermachismo de la época en que le tocó vivir. Pero ella era una tía con dos... "cargos" (lo otro, lo que se han imaginado... también): Adelantada y Almirante por herencia tras la muerte de su marido Don Álvaro de Mendaña. La Almirante Doña Isabel nos narra en medio de una ensoñación la delirante, hilarante, descacharrante y descojonanrte aventura que ha supuesto la segunda vuelta a las Islas Salomón (descubiertas por su marido veintiseis años ha) y que en esta ocasión no ven ni por el forro, no así otras muchas nuevas islas y archipiélagos con la más variopinta "fauna" humana y de la otra. Pero aún les quedan muchas aventuras por vivir desde que salieron por patas de su adorada isla de Santa Cruz (en mitad del Oceano Pacífico) hasta llegar al pretendido destino "civilizado" de las Filipinas. ¿Lo conseguirán?. Su galeón el "San Jerónimo" no es un barco fantasma, es lo siguiente. No es que amenace ruina, es una RUINA, con mayúsculas, y se mantiene a flote no de una manera precaria sino por pura chiripa. Pero así están las cosas, ella tendra que lidiar con la caterva de desharrapados que a estas alturas constituye la parte no fallecida del pasaje inicial, de la diezmada marinería y de la ya insignificante soldadesca, amén de tener que aguantar a la más variopinta categoria de zoquetes, discapacitados mentales y gilipollas de distintos tonos y pelajes. Pero que en el fondo (muy en el fondo) les quiere. Divertidísimas aventuras cuya única pretensión (por decirlo de una manera poética) es que al lector/a se les "parta el culo de la risa". Y nada más.
Extaordinaria e increíble la vida real de esta joven galleguiiña pontevedresa. Esta otra que aquí se narra, altera, retuerce y tergiversa (con todo el respeto del mundo), los lectores dirán. Aviso para navegantes (nunca mejor dicho): leer las primeras páginas puede causar adicción. Adicción que se supera leyendo (y riendo) las 707 de que consta. Que la risa les acompañe.