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miércoles, 12 de octubre de 2016

Jose Maria Perez (Peridis) - La maldicion de la reina Leonor

Corre el año del Señor de 1184 y en una Castilla próspera y en paz reinan don Alfonso, el VIII de su nombre, y doña Leonor de Inglaterra. Sería el momento de disfrutar de todo lo alcanzado si no fuera porque la reina no consigue alumbrar al heredero varón que dé continuidad a la dinastía.

Tras dos partos desgraciados, Leonor, una extranjera en su propia corte, se convence de que su desgracia es el castigo divino por el amor adúltero que mantiene el rey con Raquel, la hermosa judía de Toledo. La reina, loca de celos e ira, urde una trama para librarse de su rival… Lo que no sabe es que la venganza siempre deja víctimas inesperadas.

Así comienza una historia que abarca los treinta años más importantes de nuestra Edad Media, en los que los lazos con las cortes europeas eran más fuertes de lo que nos han contado, las rivalidades entre los reinos cristianos más enconadas de lo imaginable y en los que, tras siglos de lucha contra los musulmanes, aún estaba todo por decidir en la Reconquista. Peridis, que con Esperando al rey sedujo a decenas de miles de lectores, demuestra que es un narrador extraordinario, con una capacidad poco común de dotar de alma y vida a los personajes, tan fascinantes como desconocidos, de la crónica histórica.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Jose Maria Perez (Peridis) - Esperando al rey

Valladolid, 1155: Alfonso VII, el emperador, reúne a su corte para comunicar una decisión trascendental. A su muerte, el reino quedará dividido: Sancho, su primogénito, reflexivo y débil, heredará Castilla, mientras que Fernando, su impulsivo hijo menor, ceñirá la corona de León.Con este punto de partida, José María Pérez, Peridis, recrea amenísimamente en esta novela un medievo fascinante, protagonizado por reyes y nobles, leales y traidores. Y también por las mujeres que los acompañaban: Teresa, la prudente, la inclasificable Cecilia, la ingenua Estefanía, Raquel, la hermosa judía... Y por las gentes del común: canteros, artesanos, religiosos, campesinos o comerciantes que mientras iban construyendo un reino para sus señores y para mayor gloria del Dios cristiano, fueron dejando memoria de sus anhelos y fatigas en la piedra de las iglesias y catedrales, a quienes el autor ha dedicado buena parte de su vida.