Mostrando entradas con la etiqueta Joaquin Garcia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Joaquin Garcia. Mostrar todas las entradas

sábado, 19 de marzo de 2016

Joaquin Garcia - La decision de Ernesto

Ernesto, nuestro protagonista, guarda silencio a lo largo de buena parte de la trama dejándose arrastrar por los acontecimientos que tienden a abocarle a un trágico desenlace: su boda, y con ella la confirmación absoluta de la derrota. El acomodamiento en una relación insatisfactoria, angustiosa, vivenciada por él como irremediable. Un guión en que la cobardía prima por encima del valor necesario para salvar los obstáculos propiciados por el miedo a la verdad y el temor a romper su prolongado silencio. El pánico paraliza a Ernesto -así se llama el protagonista- y le impide gritar hasta desgañitarse
¡basta ya! ¡No Quiero! Su oponente, Virtudes, es más fuerte que él y pelea con armas más poderosas. Las tropas capitaneadas por Ernesto, en menor número de efectivos y peor dotadas, se baten en franca retirada. Su jefe máximo espera ansioso unos refuerzos que no acaban de llegar. Tal vez -no lo sé- se apresure personalmente a buscarlos. Para ello deberá saldar las cuentas con su pasado. Aquí aparece la figura de María, un antiguo -y único amor-, cual tabla de salvación a la que asisrse ante la inminente derrota. Por el camino una niña - su hija- de la que desconocemos todo -incluido su nombre- golpea como un martillo en la forja, el corazón y la conciencia de Ernesto. Su existencia real es más que dudosa. Una vidente, echadora de cartas, que responde por Pilar y cuyo verdadero nombre es Carmen, le ha hablado de ella recientemente: tendrá cuatro o cinco años, aproximadamente. Tez morena y ojos oscuros, color caoba. Es hija tuya. Todo ello cuando únicamente restan dos días para consumar su enlace -o desenlace-. Por el camino, una vida anodina y
frustrante adorna la trayectoria vital de nuestro protagonista configurando la imagen triste del antihéroe. Ernesto es feo, cuasi tonto, sepulturero e incapaz de romper lazos, ataduras, precipitar acontecimientos o tomar decisiones propias, cuya primera idea imaginativa ha sido intentar acabar con Virtudes mediante la asfixia en el sueño producida por la opresión desmedida de un ajustadísimo corsé. Sólo se le conoce un amigo: El Dani (portador de un físico de revista de tíos cachas y cara de Tom Cruise). Representará todo aquello que inconscientemente envidia Ernesto, esa persona a la que él siempre hubiera deseada asemejarse: guapo, ligón, duro, chulo, directo, insensible, decidido ... pero la realidad o la ficción (¿qué es una novela?) situará a cada cual en su lugar. Resulta, cuando menos curioso, su amistad. Son polos opuestos y, como tales, se atraen irremediablemente. Dani no entenderá la forma de actuar de Ernesto y este tampoco alcanzará a comprender la prepotencia de su amigo. Por último aparece en escena el padre de la novia, don Juan. Sabemos de él que es el propietario de un próspero negocio de producción, comercialización e incluso exportación de aquellas exquisiteces gastronómicas -delicatessen- dirigidas a saciar los paladares más selectos e instruidos. El bueno de don Juan criaba caracoles y posteriormente los colocaba como podía en bares y restaurantes que demandaban semejantes babosidades. Este personaje ofrecerá a Ernesto - siempre después de la boda con su hija- entrar a formar parte del negocio familiar de la cría de caracoles, poniendo así fin al denigrante y mal remunerado empleo de Ernesto como enterrador de fiambres. Cualquiera de ambas opciones se presentan como igual de alentadoras e ilusionantes para él que, sin embargo, nuevamente, no se verá capacitado para Romper Su Silencio y hablar, gritar, manifestar , decidir, actuar ... y todo ello cuando únicamente faltan dos días para consumar su enlace o desenlace ... “