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martes, 18 de septiembre de 2012

Jeanne Allan - Serie Novias de Hope Valley 1,2,3,4

01 FALTA DE CARIÑO
El pequeño Davy había puesto un anuncio en el periódico solicitando una esposa. Ésta no era para él, por supuesto, sino para su tío, Thomas Steele, un hombre que se había olvidado de lo que era ser niño, si es que alguna vez lo había sabido.
Cheyenne Lassiter se interesó por el anuncio, pensando que podría tratarse de la llamada de auxilio de un niño. Y pronto descubrió que no sólo Davy estaba necesitado de cariño, también su tío necesitaba perder el miedo a amar... y ella estaba más que dispuesta a convertir a aquel hombre de negocios en un padre de verdad...

02 Se Necesita una Madre
Allie Lassiter sintió lástima por la niña de cuatro años que conoció en la boda de su hermana. Allí descubrió quién era el padre de la pequeña: el hombre al que Allie había evitado durante años. El hombre que la traicionó. El hombre al que amó, y al que aún amaba. Zane Peters.
Sin quererlo, Allie volvió de nuevo a la vida de Zane.
Zane necesitaba una esposa para ganar a los abuelos de la niña en la batalla sobre la custodia de su hija. Su corazón saltó de alegría cuando Allie se ofreció a casarse con él por el bien de Hannah. ¿Conseguiría que Allie fuera su verdadera esposa?


03 CAMINO DEL ALTAR
Quint Damian había conseguido, por fin, localizar a Greeley Lassiter. Y, por motivos personales, quería que ésta se reuniera con su madre biológica, la mujer que la había abandonado veinticuatro años atrás...
Jamás imaginó que Greeley sería tan diferente de su madre. ¡Era abierta, generosa y hermosa! Al poco tiempo Quint olvidó que enamorarse jamás había formado parte de sus planes. Sin embargo, tendría que convencerla de que no la estaba utilizando y de que quería llegar con ella hasta el altar...




04 SE BUSCA ESPOSO
Worth Lassiter se había pasado la vida cuidando de sus hermanas. Ahora, todas estaban felizmente casadas y él era libre. Libre para tener todas las aventuras con las que había soñado. Hasta que Elizabeth Randall y su pequeño entraron en su vida...Elizabeth se había convencido a sí misma de que lo último que necesitaba era un marido. Pero no podía ignorar la sonrisa de su bebé cada vez que Worth se acercaba. Y tampoco podía negar que sus besos eran algo especial.