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jueves, 23 de junio de 2016

Ilsa J. Bick - Serie Cenizas 1,2

01 - Cenizas
Cenizas se inicia con el viaje de Alex, una adolescente enferma que, tras haber perdido toda esperanza de recuperación, decide atravesar a solas los fríos bosques de Waucamaw. Pero por el camino se topa con un anciano y su nieta Ellie, una niña destrozada porque acaba de perder a su padre en la guerra de Irak. Justo cuando Alex está a punto de dejarlos atrás, un zumbido comienza a extenderse por el lugar y un fuerte dolor se apodera de Alex. Entonces todo se vuelve extraño: pájaros muertos llueven del cielo, el chirrido se intensifica, los aparatos electrónicos dejan de funcionar...Cuando por fin el dolor cesa, el abuelo ha muerto y Alex está sola con Ellie. Y en el bosque se oyen disparos.




02 - Sombras
 CONTINUACIÓN DE CENIZAS Cuando Alex entró en el bosque, jamás pensó que necesitaría usar su pistola. Ahora ya no la lleva, y ojalá lo hiciera.Primero fue el zumbido. Después, los dispositivos electrónicos dejaron de funcionar. Y entonces los hombres se convirtieron en monstruos... Para seguidores de LOS JUEGOS DEL HAMBRE y THE WALKING DEAD"Podría pasar mañana. ¿Sobrevivirías?"«Cenizas me mantuvo en vilo del principio al final». James Dashner, autor de EL CORREDOR DEL LABERINTO
Para seguidores de EL CORREDOR DEL LABERINTO, LOS JUEGOS DEL HAMBRE y THE WALKING DEAD.
«Me mantuvo en vilo del principio al final. Es oscuro, inquietante y mantiene el suspense. Me ha encantado». James Dashner, autor de EL CORREDOR DEL LABERINTO

jueves, 4 de septiembre de 2014

Ilsa J. Bick - Sin aliento

Han pasado años desde que Jenna a punto estuvo de morir. En aquel entonces, ella también se quedó inmóvil, paralizada por el miedo que invadía cada una de sus células, hasta que oyó la voz de su hermano, como un salvavidas que podía tirar de ella y extraerla de aquel mar de fuego. Ahora, mientras tirita medio muerta de frío, el agente Pendleton le pide que cuente la historia que acaba de ocurrir. Quiere la verdad, como si la verdad tuviera una entidad propia, como si pudiera construirse con palabras.
Ante una grabadora, Jenna cuenta lo que no ha querido compartir con nadie: la temporada que pasó en el siquiátrico, los motivos por los que escribe a su adorado hermano, destinado en Oriente Próximo, el porqué le resulta tan irresistible hacerse daño a sí misma... Y también los problemas de su madre con el alcohol, la hipocresía de su padre y, sobre todo, su relación con el profesor Anderson, que tan considerado fue con ella desde el principio. Su voz guía a quien quiera escucharla por un laberinto de giros inesperados, en el que no hay blanco y negros, y en el que, aunque hace ya mucho que dejó de creer en los cuentos de hadas, aún es posible descubrir dónde se ocultan los auténticos monstruos.