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jueves, 28 de julio de 2016

Honore de Balzac - El medico rural & El cura de aldea

«La inmensidad de un plan que abraza a la vez la historia y la crítica de la Sociedad, el análisis de sus males y la discusión de sus principios, me autoriza, creo yo, a dar a mi obra el título con el que aparece hoy: La Comedia Humana»

domingo, 13 de marzo de 2016

Honore de Balzac - La piel de Zapa

A despecho de una ajetreada vida mundana (viajes, lances amorosos, frustradas tentativas políticas, etc.) bajo el signo del dandismo militante, Honoré de Balzac (Tours, 1799-París, 1850) fue autor de una portentosa y vasta obra literaria, cuyo núcleo central, La comedia humana (formado por 85 novelas completas de las 137 previstas), no tiene parangón en ninguna otra época anterior o posterior. Gracias a su meticulosidad en la delineación de personajes, a su profundidad psicológica, a su detallismo en las descripciones, logró crear un variopinto mosaico de tipos y costumbres populares que constituye un acabado retrato de la sociedad de su tiempo y le convierte en uno de los fundadores de la novela realista. La piel de zapa (1831) es la primera de sus grandes novelas y representa una especie de transición entre sus primerizos cuentos con elementos fantásticos y sus posteriores escritos de mayor extensión, en donde predomina el análisis psicológico y la observación realista. El simbolismo del talismán que permite a su poseedor satisfacer todos sus caprichos lo utiliza aquí Balzac como hizo siempre con lo fantastique: como excusa para expresar su filosofía de la vida, sus profundas reflexiones metafísicas sobre la condición humana, mediante mitos y visiones sobrenaturales que justifican plenamente la conocida objeción de Baudelaire: «Más de una vez me ha asombrado que la mayor gloria de Balzac fuera la de ser tenido por un observador; siempre me había parecido que su principal mérito consistía en ser un visionario, un apasionado visionario». 

martes, 17 de marzo de 2015

Honore de Balzac - Esplendores y miserias de las cortesanas


 Esplendores y miserias de las cortesanas   continuación de Ilusiones perdidas, consta de cuatro partes que se publicaron independientemente en el curso de casi diez años, entre 1838 y 1847. El título general de la obra no corresponde a la totalidad de su contenido, y se le ocurrió a Balzac cuando la novela terminaba con el suicidio de Esther; luego, el tema de la vida galante quedaría rebasado por la prolongación del libro (cuyas partes no se reunieron en un volumen hasta 1855, una vez ya muerto el escritor), y así la más trepidante de las creaciones balzaquianas lleva un título algo impropio, pero sugestivamente folletinesco que no le va mal.
 Ha transcurrido algún tiempo desde el fin de Ilusiones perdidas, y de nuevo encontramos a Lucien en París y en pie de guerra. Ya no se acuerda de la literatura, ahora quiere triunfar por el engaño, ha perdido las ilusiones, pero no el afán de conquista social. Persigue una boda aristocrática y un título de nobleza, lo cual significa mucho dinero, ya que sin una gran fortuna para invertir en deslumbramientos, nada de lo que se propone estará a su alcance. Aunque sus aspiraciones —ser marqués por gracia real y emparentar con unos duques— nos suenan casi anticuadas, a lo Antiguo Régimen por imprevisoras, pues seguimos en la Restauración y reina Carlos X, pero ya por tan poco tiempo...