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jueves, 6 de octubre de 2016

Diana Al Azem - Cardamomo. La ultima historia de amor en Siria

Cardamomo relata la historia de amor entre un médico cooperante y una hermosa joven siria. Una historia de amor puro, un homenaje a los miles de refugiados que luchan cada día por sobrevivir.
Un médico cooperante. Una hermosa joven siria. Un país en guerra.
Sam Lawson es hijo de una pareja de famosos cirujanos estéticos. Sus padres han diseñado para él una carrera prometedora en la clínica familiar. Sin embargo, un incidente hace que se replantee la medicina y decide trasladarse a Siria como voluntario.
En Damasco descubre no solo las consecuencias terribles de la guerra. El azar y la curiosidad lo llevan hasta la tienda de especias de Nour, una joven que lucha por sacar adelante a su familia y que le descubre los matices y secretos del cardamomo.
Ese encuentro inesperado supone para ellos un nuevo comienzo, una nueva ilusión en medio del caos.
Diana Al Azem recorre Damasco a través de los recuerdos familiares, una ciudad desolada que en otro tiempo fue un lugar hermoso, lleno de luz, y construye gracias a un estilo lleno de resonancias una historia bella y cruel, la prueba de que a pesar de la vanidad de los hombres, el odio entre fronteras, del dolor y de la huida, siempre hay sitio para la esperanza.
«Doscientos diez mil muertos, diez mil niños y seis mil mujeres. Veinte mil desparecidos. Cerca de cuatro millones de refugiados registrados en otros países más otros tantos sin registrar. Todos los días seis mil sirios escapan de su país por la guerra. Los personajes de esta novela son fruto de la imaginación. Sin embargo, historias como la de Sam y Nour suceden a diario en Siria y muestran que más allá del dolor se vislumbra la esperanza

domingo, 31 de agosto de 2014

Diana Al Azem - Evadne, la sirena perdida


Nunca olvidaré la sensación de ahogo que me produjo estar tanto tiempo bajo el agua. La falta de oxígeno bloqueó mis pulmones provocando pequeños espasmos en mi cuerpo, y la poca luz que penetraba bajo el mar se fue apagando poco a poco.
Medio inconsciente sentí que algo agarraba mi cintura para arrastrarme a las profundidades del océano, y fue entonces cuando perdí el conocimiento por completo.
No recuerdo cómo ni cuándo conseguí salir a flote, pero en algún momento del atardecer me hallé a la deriva sobre una tabla de surf, a unos quinientos metros de la costa de Tarifa.
Gracias a una patrulla de guardacostas que supervisaba la zona, pude volver a casa. Jamás encontraron una explicación al hecho de que una niña de tres años sobreviviera en mitad del mar bajo aquellas temperaturas invernales.