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lunes, 1 de junio de 2015

Arturo Gonzalo Aizpiri - El caliz de Melqart


Tras la muerte de Amílcar Barca, su yerno Asdrúbal se pone al frente de la administración cartaginesa en Ispania. Con el apoyo del joven Aníbal logra importantes victorias diplomáticas y militares e inicia la construcción de una nueva capital: Qart Hadasht. Los éxitos de los Bárquidas despiertan el recelo de Roma y de sus rivales políticos en la propia Cartago, y parecen hacer inevitable el enfrentamiento con los pueblos íberos que se mantienen libres, en especial con los oretanos de Hélike, dirigidos por Orissón. Un suceso inesperado cambia súbitamente el tablero de juego. El legendario cáliz del dios Melqart, sobre el que se fundó el antiguo reino de Tartessos, regresa del pasado y desencadena un vendaval de rivalidad y ambición, de lealtades e intrigas, que precipita la lucha por el dominio de la península ibérica. El cáliz puede proporcionar la legitimidad para unificar a los pueblos íberos bajo una nueva dinastía. O acaso sirva, precisamente, para evitarlo. El destino de Ispania y el curso del enfrentamiento entre Roma y Cartago dependerán de ello. Tras el éxito de El heredero de Tartessos, Arturo Gonzalo Aizpiri vuelve a recrear el tiempo turbulento y apasionante en que los cartagineses dominaron el sur de la península Ibérica.

Arturo Gonzalo Aizpiri - El heredero de Tartessos

Una tarde de comienzos de verano, junto a un cruce de caminos en el corazón de los montes ólcades, un joven celtíbero es testigo de un combate entre soldados cartagineses y guerreros oretanos. El celtíbero se ve impulsado a tomar partido, y esa decisión lo
conducirá a conocer aspectos insospechados de su propio pasado y a jugar un papel protagonista en los trascendentales acontecimientos que están a punto de cambiar el destino de Ispania.

La huella del legendario reino de Tartessos, el avance irresistible de Amílcar Barca por el valle del Betis y la resistencia desesperada de la ciudad íbera de Hélike, se entrelazan en un fascinante fresco histórico, que recrea aquel tiempo en que las serranías del interior de la península ibérica se convirtieron de pronto en el escenario decisivo de la lucha por el poder en el mundo antiguo.