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lunes, 21 de mayo de 2012

Allan Kardec - El libro de los espiritus

Sinopsis:
Algunas enseñanza básicas del Espiritismo:
-Dios es la inteligencia suprema y la causa primera de todas las cosas.Es eterno, inmutable, inmaterial, único, omnipresente, soberanamente justo y bueno.
-El universo es creación de Dios. Abarca todos los seres racionales e irracionales, animados e inanimados, materiales e inmateriales.
-Mas allá del mundo corporal, morada de los espíritus encarnados que somos los seres humanos, existe el mundo espiritual, donde están los espíritus desencarnados.

Allan Kardec - El evangelio según el espiritismo

Esta obra de Allan Kardec lanzada en 1864 contiene la explicación de las máximas morales del Cristo, su concordancia con el Espiritismo y su aplicación a las diversas situaciones de la vida.

Allan Kardec - El cielo y el infierno

Sinopsis:
Se trata de su cuarto libro sobre el espiritismo, especialidad que lo obsesionó profundamente. El título está inspirado en la obra homónima de Swedenborg, y está subtitulado siguiendo las severas revelaciones fundamentalistas de Allan Kardec: La justicia divina según el espiritismo (Divine Justice According to Spiritism)

El cielo y el infierno está dividido en dos partes: La doctrina (The Doctrine) y Los ejemplos (The Examples).
La primera parte expone los diferentes puntos de vista del espiritismo sobre la existencia del Cielo y el infierno. Allan Kardec no niega la existencia de tales reductos, pero los describe de un modo diferente al de las religiones populares, a las que acusa de negar la verdadera perspectiva sobre estos asuntos. Allan Kardec señala que el estado de los espíritus después de la muerte no es definitivo, y que la esperanza está siempre presente, aún en los casos de espíritus perversos. Acto seguido, pasa a describir algunas cuestiones relacionadas con el karma, sobre el porqué del sufrimiento de algunos individuos particularmente marcados por la tragedia.

El cielo y el infierno, según Allan Kardec, son estados mentales o estados de vibración que se corresponden con la evolución del espíritu desencarnado. Básicamente, el cielo y el infierno son autoimpuestos por el propio espíritu. En su visión no existe un dios que castiga, sino un dios que sostiene el libre albedrío aún después de la muerte, momento en que el espíritu, despojado ya de sus vestiduras materiales, elige el su propio castigo y recompensa.
La segunda parte de El cielo y el infierno es una serie de entrevistas realizadas a varias almas desencarnadas, siguiendo un procedimiento mediúmnico, que sirve de apoyo para sus anteriores lucubraciones. Allan Kardec se vale tanto de espíritus benévolos, es decir, que disfrutan de las mieles de ultratumba, como de los más bajos ejemplos del mundo espiritual.