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martes, 12 de noviembre de 2013

Alfonso Solís - Roma Invicta Est

En el año 451 d.C. Roma se encuentra hostigada por decenas de tribus bárbaras y amenazadas por las huestes de Atila, el azote de Dios. El general romano Aecio, aliado con los visigodos y con otros foederati, se enfrenta al rey de los hunos en una inmensa llanura situada al Norte de la Galia. En aquellas tierras combaten dos formidables ejércitos, pero también dos formas de entender la civilización, la cultura y la religión: el mundo de la luz, encarnado por Roma, frente al mundo de las tinieblas y lo desconocido, el mundo de Atila. Guiado por Salvio Adriano, un joven recluta procedente de Tarraco y protagonista involuntario en la transcendental batalla, el lector será testigo de la implacable decadencia que asola a un Imperio que agoniza, pero que se resiste a sucumbir ante las constantes acometidas bárbaras. Salvio Adriano, acompañado por sus amigos Sextilio Arcadio y Lucio Calero, descubrirá el significado de la amistad, de la lealtad y del honor en una convulsa época impregnada con la infamia de la corrupción, la codicia y la traición. Entretanto, la irrupción de Lughdyr, un anciano druida y, sobre todo, de Alana, una enigmática y bella sueva, marcarán su destino, envolviendo su vida en un halo de magia y misterio. Escrita de forma trepidante y atractiva, «Roma invicta est» nos conduce a los últimos años del Imperio Romano, describiendo con rigor los acontecimientos que favorecieron la invasión de Hispania por parte de los pueblos godos y, posteriormente, la caída de Roma.

martes, 27 de noviembre de 2012

Alfonso Solís - El designio de los dioses

Kalam, un joven médico procedente de la ciudad de Assur, emigra con su esposa Damkira y su hijo Nabui a Nínive, capital del imperio asirio. Gracias a sus habilidades médicas, consigue salvar la vida del todopoderoso rey Assarhaddon. Éste, como agradecimiento, le nombra su médico personal y Kalam se traslada con su familia al palacio real. Pero poco le dura la felicidad al joven médico. Assarhaddon se encapricha de Damkira e intenta alejarle de ella enviándole a la guerra contra los temibles cimerios. Comienza así un largo peregrinaje que le llevará desde el Egipto de los faraones hasta el Kushan de los yuezhi. El odio y los deseos de venganza guiarán sus pasos de nuevo hasta Nínive con el objeto de hacer justicia y asesinar al hombre que le había separado de su amada familia.