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martes, 10 de mayo de 2016

Alejandro Dumas - Serie La revolucion francesa 04 - La Condesa de Charny


Los sangrientos sucesos posteriores a la toma de la Bastilla continúan. La familia real es trasladada de Versalles a París, a
las Tullerias más exactamente, escoltada por el pueblo, que ha asaltado el palacio para hacer justicia por su propia mano. Un miembro de la Asamblea General, el doctor Guillotin, empieza a dar forma al invento que lo hará famoso.

sábado, 17 de octubre de 2015

Alejandro Dumas - El tulipan negro

Alexandre Dumas, hijo de una viuda pobre y de un general forzudo, mimado, indómito, soñador, generoso hasta la prodigalidad, aprendió a leer y a escribir, nada de aritmética y un poco de latín con el cura del pueblo. Con estas bases, su pasión por Shakespeare y sus abundantísimas lecturas, consiguió llenar más teatros que Víctor Hugo y más lectores que cualquier otro novelista. Porque Dumas sabía jugar con el lector como ninguno y ganárselo a fuerza de hacerle sufrir con sus intrigas. Y, si bien es cierto que El tulipán negro no es El conde de Montecristo, basta para comprender por qué dijo Maurois que Dumas es «el más grande de todos los tiempos y de todos los países».

viernes, 16 de octubre de 2015

Alejandro Dumas - El hombre de la mascara de hierro

Al llegar la carroza ante la puerta primera de la Bastilla, se paró a intimación de un centinela, pero en cuanto DArtagnan hubo dicho dos palabras, levantóse la consigna y la carroza entró y tomó hacia el patio del gobier-no. DArtagnan, cuya mirada de lince lo veía todo, aun al través de los muros, exclamó de repente: ––¿Qué veo? ––¿Qué veis, amigo mío? ––preguntó Athos con tranquilidad. ––Mirad allá abajo. ––¿En el patio? ––Sí, pronto. ––Veo una carroza; habrán traído algún desventurado preso como yo. ––Apostaría que es él, Athos. ––¿Quién? ––Aramis. ––¡Qué! ¿Aramis preso? No puede ser. ––Yo no os digo que esté preso, pues en la carroza no va nadie más. ––¿Qué hace aquí, pues? ––Conoce al gobernador Baisemeaux, ––respondió DArtagnan con socarronería: ––llegamos a tiempo. ––¿Para qué? ––Para ver. ––Siento de veras este encuentro, ––repuso Athos, ––al verme, Aramis se sentirá contrariado, primeramente de verme, y luego de ser visto. ––Muy bien hablado. ––Por desgracia, cuando uno encuentra a alguien en la Bastilla, no hay modo de retroceder. ––Se me ocurre una idea, Athos, ––repuso el mosquetero; –– hagamos por evitar la contrariedad de Aramis. ––¿De qué manera? ––Haciendo lo que yo os diga, o más bien dejando que yo me explique a mi modo. No quiero recomendaros que mintáis, pues os sería imposible. ––Entonces?... ––Yo mentiré por dos,, como gascón que soy. Athos se sonrió. Entretanto la carroza se detuvo al pie de la puerta del gobierno. ––¿De acuerdo? ––preguntó DArtagnan en voz queda, Athos hizo una señal afirmativa con la cabeza, y, junto con DArtagnan, echó escalera arriba. ––¿Por qué casualidad?... ––dijo Aramis. ––Eso iba yo a preguntaros,––interrumpió DArtagnan. ––¿Acaso nos constituimos presos todos? ––exclamó Aramis esforzándose en reírse. ––¡Je! eje! ––exclamó el mosquetero, ––la verdad es que las paredes huelen a prisión, que apesta. Señor de Baisemeaux, supongo que no habéis olvidado que el otro día me convidasteis a comer. ––¡Yo! ––exclamó el gobernador. ––¡Hombre! no parece sino que os toma de sorpresa. ¿Vos no lo recordáis? Baisemeaux, miró a Aramis, que a su vez le miró también a él, y acabó por decir con tartamuda lengua: ––Es verdad... me alegro... pero... palabra... que no... ¡Maldita sea mi memoria! ––De eso tengo yo la culpa, ––exclamó DArtagnan haciendo que se enfadaba. ––¿De qué? ––De acordarme por lo que se ve. ––No os formalicéis, capitán, ––dijo Baisemeaux abalanzándose al gascón; ––soy el hombre más desmemo-riado del reino. Sacadme de mi palomar, y no soy bueno para nada. ––Bueno, el caso es que ahora lo recordáis, ¿no es eso? ––repuso DArtagnan con la mayor impasibilidad. ––Sí, lo recuerdo,––respondióBaisemeaux titubeando. ––Fue en palacio donde me contasteis qué sé yo que cuentos de cuentas con los señores Louvieres y Trem-blay. ––Ya, ya. ––Y respecto a las atenciones del señor de Herblay para con vos. ––¡Ah! ––exclamó Aramis mirando de hito en hito al gobernador, ––¿y vos decís que no tenéis memoria, se-ñor Baisemeaux?

miércoles, 14 de octubre de 2015

Alejandro Dumas - La mujer del collar de terciopelo

La mujer del collar de terciopelo es una novela del escritor francés Alejandro Dumas, publicada en la antología de historias fantásticas, Los mil y un fantasmas. Poco antes de morir, Charles Nodier, el erudito bibliotecario, le refiere a Dumas la historia de La mujer del collar de terciopelo, con el fin de que quede constancia para la posteridad de un asombroso embrollo en que se vio envuelto el escritor E.T.A. Hoffmann durante su estancia en el turbulento París de los años del terror. Una estancia llena de sobresaltos y aventuras en un París donde los museos y bibliotecas estaban cerrados, pero la plaza de la Revolución permanecía abierta y la guillotina dispuesta, y donde Hoffmann está a punto de perder el cuello gracias a los encantos de la bella Arsène, bailarina de la ópera y amante de Danton.

martes, 13 de octubre de 2015

Alejandro Dumas - Trilogía De los Valois 01 - La reina Margot

"La reina Margot"constituye el primer volumen de una trilogía centrada en las guerras de religión en las que se vio envuelta Francia durante la segunda mitad del siglo XVI, y que completan"La dama de Monsereau"y"Los cuarenta y cinco". En ella Dumas retrata con maestría las intrigas de la corte francesa utilizando como escenario de partida los esponsales de la infanta Margarita o Margot de Valois y uno de los episodios más sangrientos de la historia: la matanza de la Noche de San Bartolomé, que culminó con el asesinato en masa de hugonotes. La entonces joven infanta es la protagonista de la novela, quien atrapada en las ambiciones de su madre, Catalina, y su hermano, Francisco, se verá envuelta en una turbulenta historia de amor con el soldado protestante La Mole. Una obra que ha dejado una imagen imborrable de la reina Margot en la que mito, leyenda y realidad son indistinguibles.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Alejandro Dumas - Amaury


Paris, 1840, la ciudad de la conversación grata, es el escenario para que el lector se adentre en las oscuras reflexiones
Que si el amor mata o es fuente de vida, es una conclusión que el lector deberá obtener por si mismo al leer esta maravillosa historia de amor y muerte.
 Amaury es una novela romántica, epistolar (con momentos de tragedia y comedia) sobre el tema general de los celos.
 La trama es interesante. Dumas se concentra sobre todo en los diferentes tipos de amor que puede experimentar el ser humano (el fugaz, el de padre, el de hijo, el pasional, el que entrega todo, el constante y fiel, etc.) y como los viven los tres o cuatro personajes principales.
 Dumas imprime un humanismo y una emocionalidad impresionante en esta obra y al mismo tiempo incluye elementos de reflexión y comedia breve.
 La historia comienza con un grupo de aristócratas franceses que están conversando, y uno de ellos hace la pregunta, ¿Se muere de amor?
 La respuesta la ofrece un manuscrito, que pretende ser el diario y las cartas de la familia del difunto señor d'Avrigny, viudo y médico de la corte del rey. La novela esta integrada por el diario y las cartas se leen en voz alta.
acerca del corazón humano.

martes, 9 de julio de 2013

Alejandro Dumas - Trilogia Dartacan 1,2,3

Los tres mosqueteros.
 (1844): En la Francia de 1625 el joven D’Artagnan abandona su lugar natal, Gascuña, para dirigirse a París, donde quiere entrar al servicio del Rey Luis XIII, con la sóla posesión de su ambición, su destreza con la espada y los consejos de su padre. Por el camino sufre una serie de percances, debidos sobre todo a su temperamento, que lo llevan a concertar duelos con tres mosqueteros: Athos, Porthos y Aramis. Tras demostrarles su valor, la rivalidad se convierte en amistad. Gracias a su valerosa actuación en el asedio de La Rochelle es aceptado en el cuerpo como mosquetero. Junto con sus tres amigos se ve envuelto en una lucha con el poderoso Cardenal Richelieu y Lady de Winter, conocida como Milady, mujer fatal a la que desea a pesar de estar enamorado de Constance. Para salvar el honor de la Reina Ana de Austria puesto en peligro por una intriga del Cardenal que quiere poner en evidencia la relación amorosa entre la Reina y George Villiers, el duque de Buckingham, los mosqueteros emprenderán su aventura más peligrosa, que los llevará hasta Inglaterra. Por méritos propios, D´Artagnan es nombrado mosquetero pasada la mitad de la historia; es por ello por lo que la obra se titula “Los tres mosqueteros”: no es que se llame los tres y sean cuatro, es que durante la mayor parte de la obra son tres, y únicamente tras el sitio de La Rochelle serán cuatro.
Una de mis novelas de cabecera, junto con “El maestro de esgrima” (obra por la que tengo un cariño especial, cuestión personal), de Arturo Pérez-Reverte (a este señor le convendría tema aparte), leídas ambas varias veces; tiende a ser recomendada como lectura para adolescentes, mas es muy apta y recomendable para mayores.  Destacable el joven gascón, que se nos presenta cargado de principios e ilusiones; los tres valientes y honorables mosqueteros, en plena madurez física y graduados en intrigas palaciegas y experiencias de la vida, serán grandes maestros y mejores amigos del joven D´Artagnan; el malo-malísimo Richelieu y la mujer fatal Milady (¡Ay, qué no haríamos por ella!). Maravillosa obra, no me canso de releerla.

Veinte años después.
 (1845): Es el año 1648, ¡veinte años no son nada!, pues que se lo digan a nuestro héroe gascón.  La historia de Francia ha cambiado: han muerto Luis XIII y el Cardenal Richelieu, el nuevo cardenal es un italiano llamado Mazarino que mantiene una no tan secreta relación con la reina Ana de Austria, y gobierna Francia, ya que el nuevo rey, Luis XIV, es sólo un niño. D'Artagnan se ha quedado estancado en el lugar de teniente dentro de la escuadra de los mosqueteros, y no sabe lo que sucedió con sus amigos, hasta que un día Mazarino le da una misión por la cual deberá reencontrarse con ellos. Acepta esperando medrar en su carrera. Pero las cosas ya no son lo que eran y consigue la alianza de Porthos Du Vallon de Pierrefonds de Bracieux, el cual se casó con una señora adinerada, pero no tardó en enviudar así que vive solo con sus sirvientes en una mansión alejada de la ciudad; se unirá al gascón bajo promesa de título nobiliario. Por otro lado, el abate d'Herblay (Aramis) tomó los hábitos y se encuentra en secretas relaciones con la Fronda, un movimiento que lucha en contra de Mazarino y su gobierno. Athos, el conde de la Fere, que desapareció sin dejar rastro, vive ahora alejado también de la ciudad con su hijo adolescente el Vizconde de Bragelonne, Raúl; es más partidario de las posturas del abate. Sin embargo, la amistad que los une es más fuerte que todo lo demás y los cuatro mosqueteros (esta vez sí) volverán juntos a la aventura en ayuda del rey Carlos I de Inglaterra para escapar de Cromwell y su reforma. Pero sin saberlo son seguidos por Mordaunt, hijo de Milady que busca venganza de los cuatro. Además, deberán enfrentar la revuelta de la Fronda, que ha obligado a esconderse a la realeza. Pero a pesar de sus esfuerzos, no logran salvar a Carlos I quien muere a manos de un verdugo enmascarado. Este resulta ser Mordaunt, quien llena de pólvora el barco donde los amigos se van de regreso a Francia. Al final… El final lo dejo para cuando leáis esta obra.
Publicada tan solo un año después, es capaz de superar la narración de la primera parte de esta trilogía. Grandiosa labor de engarce de los acontecimientos históricos (muy convulsos en aquel momento) y de las peripecias de nuestros amigos, nada que envidiar a su antecesora. Destacable es el grado de madurez de D´Artagnan y el constante olvido real pese a la labor realizada. Por cierto que al final mueren dos personajes secundarios aunque imprescindibles en la anterior novela, pero tendréis que leer para descubrirlo.

El Vizconde de Bragelonne. Vol 1, Vol 2,  (1848-1850): Han pasado diez años, desde los sucesos de la novela antecesora. Ahora D'Artagnan es el capitán de los mosqueteros; el cardenal Mazarino se encuentra muy enfermo, y próximo a su muerte llama al joven rey Luis XIV, y le sugiere que no tome consejeros. Nuevamente D'Artagnan busca a sus amigos, esta vez para llevar a Carlos II a recuperar el trono que perdió su difunto padre. Por su parte Porthos busca ascender en la escala social de Francia, y Athos no está de acuerdo con la relación que su hijo Raúl, el Vizconde de Bragelonne, tiene con la joven Luisa de La Vallière, que secretamente es pretendida de amores por el rey Luis XIV desde la visita que hizo en la casa donde trabaja. Aramis, el nuevo General de los jesuitas descubre un secreto que ha mantenido oculto la monarquía francesa por años: Luis XIV no fue hijo único al nacer, tuvo un hermano gemelo que fue separado y criado lejos de la realeza, por temor que al crecer intentara luchar por su derecho a gobernar; él es Felipe, desconoce sus derechos y ha crecido sin saber de su familia. Aquí es cuando Aramis planea suplantar al rey por Felipe, ya que el primero se ha vuelto tirano, pero tendrá que enfrentarse a sus amigos D'Artagnan y Athos, fieles al monarca, el uno por interés, el otro por principios; contando con el apoyo de Porthos que inocentemente cree ayudar al rey.
¿Hasta dónde es capaz de llegar la amistad y la lealtad? Una de las obras más voluminosas que he leído, reconozco que, debido a ello, por falta de tiempo y no por desidia, sólo lo he hecho una vez. Se recoge en ella la famosa historia del Hombre de la Máscara de Hierro, que tan conocida es. No digo más, porque con esta obra se cierra la trilogía pero también la historia de nuestros cuatro héroes; un final inolvidable es el que les aguarda, necesaria lectura.

viernes, 17 de mayo de 2013

Alejandro Dumas - El Conde de Montecristo

La novela cuenta la historia del joven marinero Edmundo Dantés, acusado injustamente de agente bonapartista y condenado a prisión sin juicio por el secretario del procurador del rey, quien ve en él una amenaza a su prometedor futuro, pues puede descubrirse a través de Dantés un complot organizado por su padre contra la monarquía. Edmundo es encarcelado en el Castillo de If, donde conoce al abate Faria, quien, a lo largo de los años de encierro, le transmite su sabiduría y le revela el secreto de un tesoro escondido en la isla Montecristo. Edmundo logra huir de la cárcel, da con el tesoro y luego decide salir en busca de las personas que lo ayudaron y de las que lo traicionaron. Veintidós años transcurrieron desde el injusto encarcelamiento de Dantés. Cada una de las familias involucradas en la intriga tiene sus historias y sus secretos, los cuales serán descubiertos por el conde de Montecristo, nombre que ha adoptado Dantés para consumar su venganza.

sábado, 28 de julio de 2012

Alejandro Dumas - El Paje del Duque de Saboya


Trasladémonos sin prólogo ni preámbulo a la época en que reinan Enrique II en Francia, María Tudor en Inglaterra, y Carlos V en España, Alemania, Flandes, Italia y las dos Indias, o lo que es igual, en la sexta parte del mundo.

Empieza la escena en el día 5 de mayo de 1555, cerca de la pequeña ciudad de Hesdin-Fert, recién reedificada por Manuel Filiberto, príncipe del Piamonte, para reemplazar la de Hesdinle-Vieux, por él tomada y destruida en el año anterior; y, por lo tanto, nos hallamos en la parte de la Francia antigua, que a la sazón llamaban Artois, y en el día denominamos departamento del Paso de Calais. Decimos Francia antigua, porque el Artois estuvo unido por poco tiempo al patrimonio de nuestros reyes por Felipe Augusto, vencedor de San Juan de Acre y de Bouvines. Transmitido en 1180 a la casa de Francia y cedido en 1237 por San Luis a Roberto, su hermano menor, perdióse en manos de Mahaud, Juana I y Juana II, pasando luego al conde Luis de Mâle, cuya hija lo transmitió con los condados de Flandes y Nevers, a la casa de los duques de Borgoña. Por último, muerto Carlos el Temerario, el día en que María de Borgoña, última heredera del famosísimo nombre y de los innumerables bienes de su padre, unióse con Maximiliano, hijo del emperador Federico III, fue a unir su nombre y riquezas al dominio de la casa de Austria, los que desaparecieron en él como un río en el océano...