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jueves, 16 de mayo de 2013

Agustín Bernaldo Palatchi - La alianza del converso

Con La alianza del converso, Bernaldo Palatchi irrumpe en la novela histórica con un libro lleno de altibajos.
Al enfrentarse a un libro como el de La alianza del converso hay que tener en cuenta que la novela mezcla una historia clásica dentro de la novela histórica con ciertos elementos que son calificados como «originales», y que entrarían dentro del reino de lo fantástico o sobrenatural. Si bien otros autores, como Christian Jacq en El faraón negro, dan por ciertos hechos ficticios grabados en las estelas egipcias -como que el faraón era un Dios, con poderes incluidos-, Palatchi crea al mismo tiempo una conjura al estilo Dan Brown con unas gotas de herejía, adivinación, misticismo judío y destino inevitable.

La alianza del converso nos cuenta la historia de Coloma, un catalán que se ve obligado a abandonar Barcelona cuando su familia cae en desgracia. Poseedor de una reliquia familiar, una esmeralda increíble, viaja a la corte florentina de Lorenzo de Medici para empezar una nueva vida. Gracias a su intervención evitando un atentado contra el príncipe, Coloma alcanza una buena posición dentro del círculo cercano de Lorenzo.

Palatchi desarrolla bien su cometido cuando se mantiene dentro de esta parte de la historia, en la que se aplica el esquema de personaje extranjero, en fase de aprendizaje de un nuevo mundo, donde es fácil contar cosas al lector a través de sus ojos. Sin embargo, la parte de la historia donde se lanza a conjurar y a seguir la historia mística de la esmeralda se vuelve algo aburrida y, en ocasiones, sin sentido. Su uso de personajes históricos varía, Lorenzo de Medici está logrado en su papel, pero Leonardo da Vinci es un comodín poco creíble -más aún después de ese epílogo completamente innecesario que nos brinda el autor-.
En resumen, un libro que seguramente quede limitado al ámbito de los muy aficionados al género histórico, que no tengan problemas en pasar por encima ciertos detalles sobre el desarrollo de la trama -que avanza en ocasiones a trompicones- y que puede ser también del agrado de algunos seguidores de Dan Brown.